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Conocí a Irina en 2014 en la región de Skaftafell, Islandia. Yo estaba buscando el camino para llegar a un glaciar cercano y ella estaba por allí, una mujer de treinta y pocos, rubia y delgada, que vestía un gorro que me dio muy buen rollete. Me pareció simpática a primera vista, así que me acerqué y le pregunté. Me indicó amablemente el camino y acabamos emprendiéndolo juntos.

Durante la ruta me contó que era alemana aunque vivía entre Alemania y Pekín, y que estaba pasando unos meses en Islandia como parte de un viaje que le había llevado desde Mongolia hasta allí sin coger un solo avión. Ya no recuerdo si alucinaba más con el tremendo paisaje que nos rodeaba o con las cosas que me contaba, pero sé que me lo pasé como un crío escuchando sus experiencias y la gente increíble que había conocido viajando.

Hemos mantenido cierto contacto hasta ahora, y hace poco decidí escribirle y plantearle unas pocas preguntas a raíz de unos hechos de los que hablaremos en la segunda parte de esta entrevista. Pero por ahora quería presentaros a Irina Muschik y que ella misma os cuente lo que es solo una pequeña porción de lo muchísimo que tiene por contar. Tanto si os gusta viajar como si no, espero que os resulte tan impresionante e inspirador como a mí.

¡Disfrutad!


 

Irina Mongolia

Irina Muschik. Tras ella, el desierto del Gobi, Mongolia.

P: Doy por sentado que a estas alturas ya eres una viajera veterana, ¿pero cuando empezaste a patear el mundo y qué te movió a hacerlo?

R: Me interesé en el excursionismo y el senderismo por el año 2005, principalmente porque había visto un montón de documentales sobre naturaleza y había empezado a estudiar biología. Salir ahí afuera y ver lo que el mundo natural tenía para ofrecerme fue una consecuencia lógica de aquello. Unos años más tarde, en 2009, empecé mi primer viaje en solitario  hacia la montañas rusas de Altai, al sur de Siberia. Es un lugar donde te puedes encontrar un montón de leopardos de las nieves, cabras montesas y argalís, altos picos montañosos, ríos helados o glaciares, multitud de plantas salvajes, etc. Era impresionante.

Estaba cansada de esperar a un compañero de viaje, así que me fui sola”

La razón por la que me fui sola es muy simple: ninguno de mis amigos tenia el tiempo o el dinero necesario para acompañarme. Estaba cansada de tener que esperar a un compañero de viaje así que me fui sin más. Hablaba un poco de ruso y conocía el lugar de una excursión que hice con la universidad unos años antes, así que me sentí segura con el terreno y con la gente que me encontré.

Durante este primer viaje también tuve mi primera experiencia de autostop. Los autobuses eran muy escasos en aquella región y yo quería adentrarme más en las montañas, así que no quedaba otra. Estaba bastante emocionada y nerviosa por ello, pero una vieja pareja alemana que conocí me convenció de que hacer autostop es bastante normal en Rusia, así que le di una oportunidad. El primer coche que pasó por allí paró, y una pareja rusa de ancianos de Novosibirsk me llevó con ellos. ¡Y me trataron como si fuese su hija! Me dieron comida y agua, y condujeron tres horas hasta que llegué a mi destino. Una vez allí me buscaron un sitio agradable en el que acampar y me compraron un helado. ¡Menudo comienzo! Y lo creas o no, ha sido siempre así desde entonces.

P: Brevemente, porque supongo que son unos cuantos, ¿cuáles son los sitios en los que has estado hasta ahora? O al menos, ¿cuáles te han impresionado más?

R: Hasta ahora he viajado a las montañas Altai cinco veces, así que parece que es uno de mis sitios preferidos en el planeta, aunque no diría que ocupa el primer puesto. En mi top 3 de países están Islandia, Mongolia y Alaska. Me encanta viajar a lugares que tienen vastos parajes y una belleza natural fascinante. No soy el tipo de persona a la que le gusten las junglas ni las playas y los oceanos cristalinos. Me interesan más los fenómenos geológicos y las grandes vistas como desiertos, formaciones rocosas, montañas, glaciares, volcanes, etc. A día de hoy me gustaría ir a Nueva Zelanda, es mi siguiente gran destino soñado.

Irina Mongolia2

Irina cruzando el hielo del valle Yolyn Am, Mongolia.

Desde 2012 empecé a interesarme más en los viajes de larga estancia en lugar de los típicos viajes de tres semanas. Así que preparé una mochila en Alemania y me fui por tierra hacía Corea del Sur. Crucé Europa del Este, el Cáucaso, Asia Central, Rusia y finalmente fui en barco hacia Corea. Otro gran viaje que hice me llevo desde Mongolia hasta Islandia pasando por toda Rusia, el Báltico y al final en barco desde Dinamarca hasta Islandia, donde me pasé varios meses haciendo autostop alrededor de la isla. Es sin duda una de las mejores experiencias que he vivido, y además donde te conocí.

P: ¿De dónde sacas el dinero y el tiempo para estos viajes?
¿Cómo consigo el dinero? Eso es muy sencillo: viajar es mucho más barato que vivir en Alemania. Del modo en el que viajo gasto muy poco dinero. No necesito pagarme comodidades porque duermo en mi tienda de campaña, o algunas veces hago couchsurfing (es un sistema de intercambio de alojamiento). Utilizo mucho el transporte público, que es bastante barato, como por ejemplo los autobuses, y otras veces hago autostop. Quedándome en Alemania tendría que pagar mucho más: pagar por el alquiler, pagar por comida más cara, pagar por seguros de salud muy costosos, etc.

Gano el dinero que necesito y después lo dejo todo”

¿Y acerca del tiempo? Pues gano el dinero que necesito antes de los viajes largos y después simplemente lo dejo todo. Dejo mi trabajo, dejo la habitación del piso que comparto, y mi tienda de campaña se convierte en mi casa. Es una decisión muy importante y realmente recomiendo a cualquiera que se lo plantee que antes de tomarla piense bien qué quiere hacer en la vida. A día de hoy tengo un trabajo a tiempo parcial en Pekín que me incluye la estancia. Con el dinero que gane podré continuar viajando al estilo low cost.

Déjame darte un ejemplo de todo esto: Viajé durante 14 meses (de Alemania a Corea del Sur y después Mongolia, China y Alaska) y me gasté 4.758€ en comida, transporte público, entradas a museos, tarjetas SIM… y pagué 2.187€ en vuelos (de Corea a Alemania, de Alemania a Mongolia, y para volver de Alaska). Así que en total, mi viaje más largo, de 14 meses, me costó “solo” 6.945€. ¡Y si no hubiera cogido aviones estaría incluso por debajo de los 5.000€! Se requiere cierta disciplina para vivir así de barato y necesitas llevar un buen seguimiento de tu situación financiera en todo momento. Me apuntaba en un libreta cada cosa que compraba, cada billete de bus, cada simple aperitivo… y así siempre sabía cuánto estaba gastando. Además, Corea del Sur y Alaska fueron los países más caros a los que viajé. ¡ Y también Islandia!

P: Cuando te conocí me sorprendió que solías ir de un lugar a otro haciendo autostop. ¿Normalmente viajas de esta forma? ¿Y qué es lo que te ha llevado a escogerla?

R: Como ya he dicho antes, empecé a hacer autostop en 2009 y ha demostrado ser una experiencia muy positiva para mí. Creo que lo habré hecho unas 300 veces ya, tal vez más, la verdad es que no llevo la cuenta. Normalmente lo hago en zonas de campo abierto, donde no hay servicio de autobuses. Cuando viajo entre ciudades grandes suelo usar autobuses, trenes, ferris o incluso aviones si es necesario. Así que no lo hago porque sea una fanática del autostop ni nada parecido.

Irina autostop siberia

Autostop en la carretera entre Siberia y Altai.

El verano pasado me di cuenta de que el autostop también funciona muy bien en distancias largas. Salí de Prizren, en Kosovo, y quería llegar a Hamburgo, en Alemania, a través de los Balcanes y el mar Adriático. Esto son aproxidamante 2000 km, cuando la mayor distancia que había recorrido haciendo autostop hasta entonces era de 400 km. Pero puedo decir que al final conseguí hacerlo en cinco días, y además hice algunos amigos durante el trayecto. Funcionó muy bien y ahora tengo un montón de historias que contar acerca de ese viaje.

Respecto a esta experiencia, solo el primer chico que paró resultó ser un gilipollas. Intentó besarme y entonces le dije que parara el coche. Se paró y yo me bajé y seguí mi camino. Eso fue todo, así que realmente no pasó nada grave. Este tipo de acoso sexual solo lo he tenido que sufrir dos veces durante mi “carrera” de autoestopista, lo cual significa que menos del uno por ciento resultaron ser capullos. Ahora bien, ¿piensas que simplemente es que he tenido suerte? Yo no lo creo. Mira, ¿qué tipo de gente recoge autoestopistas? Es gente a la que no le asusta dejar que un desconocido suba en su coche personal. Eso significa que sienten interés por ti, que son de mente abierta y tienen ganas de ayudar. ¿O es que acaso piensas que no están asustados porque eres tú el que debería temerlos a ellos? Bueno, eso es algo que nunca ha resultado ser así. En vez de eso, casi todas las veces me han dado comida y bebida, y más de una vez me han invitado a pasar la noche con ellos, dándome refugio, cena y un montón de intercambio de historias y nuevos amigos por todo el mundo.

Lo que he visto hasta ahora ha sido gente preciosa e interesante, buenos corazones y toda la diversidad de la vida”

Esa es mi experiencia, y es la experiencia de mucha otra gente que hace autostop. Con el tiempo me he dado cuenta de que las personas me suelen dar ciertas sensaciones y que las puedo analizar rápidamente. Piensa que tengo que decidir en pocos segundos si quiero entrar en un coche o no. Hasta ahora solo he tenido que rechazar dos viajes: uno fue porque el tío que conducía estaba obviamente borracho, y el otro fue la única persona hasta ahora de la que no me he fiado. Podía decir por sus ojos y su rostro que no era un buen hombre. Confío en la sensación que me dan las personas y confió en mi habilidad para leerlas. Mira a la gente a los ojos y sabrás un montón sobre ellas, esto es algo que he aprendido durante mis viajes. He aprendido a leer a la gente realmente bien. Supongo que es una habilidad que requiere algún tiempo para desarrollarse, pero recomiendo hacerlo encarecidamente. No te dejes engañar por la apariencia, la ropa, el tipo de coche o cualquier otra cosa. Mira directamente a los ojos, a su cara, y lo sabrás. Y lo que he visto hasta ahora ha sido casi todo gente preciosa e interesante, buenos corazones y toda la diversidad de la vida.

Autostop Islandia Irina

Autostop en Islandia.


Esto es todo por ahora. Dentro de poco, la segunda parte de la entrevista, donde Irina nos dará una visión más personal y reflexiva sobre el mundo que tanto le gusta recorrer y donde además hablaremos de los riesgos, reales o ficticios, que este puede suponer para una mujer que viaja sola.

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